martes, 17 de noviembre de 2009

Un martes cualquiera....

Quién quiere amor teniendo una visa oro en la mano, eso iba pensando yo esta tarde de camino a la estética para que me mimase muchísimo mis manos. Tras haberme gastado dinero que no debía gastar, en dos vestidos monísimos de la muerte. Vale, el rollo revival años 80 no me mola demasiado, pero hay que aceptar que los vestidos estrechos con forma de mujer son ideales si tienes las caderas tan anchas que hacen que se pueda apreciar la cintura. Cuando, de repente, me he acordado de la conversación de la comida con las chicas.

Ellas me han sugerido que me ponga la televisión de ono para así poder seguir disfrutando de mi querida Fox y mi adorado Cosmopólitan, yo he comentado:

- para hacer eso debería buscarme un mantenedor, con 100 euritos más al mes me bastaría.

Maria entre dientes ha dicho.

- “Eso es prostitución”

Todas hemos reaccionado con una sonora carcajada. Creo que en la mesa de al lado han descansado tras nuestra marcha.

PS. esta semana firmo la hipoteca, mis próximas entradas serán de decoración y cosas de marujas aceleradas y angustiadas por llegar a final de mes.

1 comentario:

  1. Ayer, pude escuchar con la auténtica y preciosa voz de mi Malsofrida preferida, el escrito de arriba. Mi querida amiga, tengo una Visa Oro, pero está repleta de amor, tanto, que no me queda nada fuera. He llegado al límite, así que si quiero más, no tendré más remedio que pedir crédito. Aunque estoy pensando seriamente, y dadas las últimas circunstancias de mi vida, en romper esta tarjeta, y dejar que se vaya vaciando dolorosamente poco a poco. Tiraré de Visa Electrón por un tiempo, una vieja y buena tarjeta que tengo guardada, es sencillita, pero no da sorpresas, y aunque tiene poco amor dentro, es de calidad.

    Como bien dices tú, mi querida Ángels, algún día debería de dejar de salvar damiselas, y mirar a mi alrededor.

    Besos (a cuenta de la Visa Electrón)
    Jose A.

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