domingo, 17 de enero de 2010

Benditas fachadas

Y sí al final resulta que soy una mujer que quiere un marido con miedo a volar. Supongo que ni en mis peores pesadillas. Pero, qué pasa con la vida?

Los pequeños gesto diarios hacen que nuestro rumbo se modifique. He sacado un 9 en derecho, bueno pues cómo soy así de fantástica no me esforzaré tanto como pensaba.

Quería salir de marcha el sábado pero mis planes se rompieron, llamaré a mi segunda opción (que en realidad era mi primera, pero como ya tenía planes hechos...) y disfrutaré de lo que la vida me ofrece.

Y sí te tiras el mayor de los peos en la primera cita, de esos que hacen que todo el mundo huya de tu lado. ja ja ja. Y esa persona te califica como la pedorra industrial y claro, ya no escucha tu voz, sólo oye ruidos cuando hablas y no te llega a conocer.

Y si esa persona que ha huido por el peo, resulta que ya no vuelve a tener burbujitas en su estómago con el resto de sus citas, ya que tu que eras la diosa de sus sueños, lo has jodido todo por unas malditas coles de bruselas. Si una diosa se tira peos imagina el resto de mortales que no le llegan a la suela de los zapatos. ja ja ja

Y sí con cada paso del camino modificamos nuestro futuro sin tener vuelta atrás.
Ojalá que alguna vez mis pasos acaben fuera de este mundo en el que estoy tan bien integrada. A veces me gustaría estar en algún lugar colaborando u organizando. Ayudando a los demás. Y teniendo una vida plena con el simple hecho de aportar mi trabajo en esos pueblos perdidos en algún lugar de África. Criando niños de otras personas y siendo feliz por el simple hecho de dar.

Adiós superficialidad por un día, está bien así. Y ahora haré algo que no era consciente de que necesitáramos los tres. Tendré a mis mascotillas un rato, los acariciaré y ellos me mirarán con esa carilla de.... que a gusto estoy en tus brazos mami o señora que nos alimenta.







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