miércoles, 27 de enero de 2010

Había una vez....

una niña con zapatos de charol negro que brillaban tras tardes de gamuza y kanford. Esa niña soñaba despierta a todas horas, soñaba con ser una damisela en apuros salvada por algún principe azul, releía sin para el cuento de la Cenicienta y aunque su vida no era demasiado buena intentaba sacar lo mejor de todo.

Un día su tío se la encontró en la calle, ella jugaba con algo que se había fabricado de forma torpe, algo que intentaba imitar el juego de moda (una bota que daba vueltas del concurso 1,2,3). Ella era feliz en su mundo, pero su tío la cogió de la mano y le dijo vamos niña, y le compró el juguete de verdad.
Algunos dirán que tampoco fue para tanto, pero esa niña fue bendecida por el amor.

Esa niña creció y hace tiempo que no espera que nadie la salve, agradece la ayuda aunque le cueste horrores aceptarla.

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