jueves, 4 de marzo de 2010

Realmente

Si algún día fui una dama en apuros en espera de que un fiel Guerrero me salvase.... supongo que eso fue hace tiempo, convencí al dragón de que no me comiese a cambio de unos zapatos de imitación de Jimmy Choo y ahora soy una mujer libre y la dragona desfila en pasarelas de todo el mundo.

Aunque bajar de la torre fue complicado, me dejé llevar por mis impulsos más primarios en busca de la libertad. Es curioso me había acostumbrado tanto la vida en la torre, que al final dejé de notar que en realidad no me sentía cómoda entre sus muros. Cada noche en sueños, imaginaba como sería mi rescatador, rubio, moreno, con grandes brazos y gran corazón. Al final supongo que como Ulises en la Odisea, opté por utilizar el ingenio para salir de mi prisión. Ahora que ya al fin soy libre y puedo hacer lo que quiera con mi vida a veces echo de menos al Guerrero que no me recató, lo imagino alto y grande, cubriendo mi cintura con sus fuertes brazos y diciendo, aquí estoy he venido de muy lejos por ti.

Voy a cerrar muy fuerte mis ojos y cuando los vuelva abrir, la fantasía por unos instantes será realidad....

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