martes, 10 de agosto de 2010

CORRER

Seguimos yendo tan rápido que si alguien se nos planta delante y nos dice que nos ha añorado tras dos citas maravillosas nos agobiamos, pensamos que quizá sea un psicópata y que sería mejor huir de ello.

Pensamos que ya nos viene justo cuidar de nosotros mismos como para tener que cargar con el amor incondicional de esa persona. Aunque por otra parte ya tenemos experiencia y como leí en una de esas novelas de chicas, existe otro catálogo de hombres con nuevas categorías entre las que está el hombre Champanye, el que se infla con fuerza para al final acabar vacío. Por lo que te encuentras en la disyuntiva de pensar...

A: Psicópata.
B: Hombre inocente con ganas de otorgar amor.
C: Maldito hombre champange que hace que te confies para después dejarte enamorada y desconcertada.

El tipo de hombre A, es fácil de descartar, pero como podemos ser capaces de diferenciar entre un hombre B y un hombre C. La clase C es de lo más peligrosa, hace que te confies, que habras tu alma y bajes todas la defensas en tu poder, el seductor por excelencia que sólo quiere conseguirte, a estos si somos capaces de resistir, debemos hacerlo, su compañía mientras está luchando por nosotras es de los más entretenida, grandes cenas, interesantes conversaciones. El problema está en que nosotras seamos capaces de resistir impasibles a sus encantos, si tenemos algún momento de flaqueza es mejor salir corriendo, ellos cuando llegan a la primera base, buscan nuevos objetivos.

Los hombres C, no quieren tener sexo en la primera cita, les gusta ganarselo poco a poco, saben que en confianza las mujeres podemos ser maravillosas. Aquí la historia está en romper sus planes. No lo hacen a proposito, cuando están luchando por nosotras realmente creen que podría ser bonito, el problema es que su ansia de victoria no les permite disfrutar de ello.

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