miércoles, 1 de junio de 2011

SMOKING OR NOT SMOKING, THAT'S THE QUESTION

Y aguantando con las manos la cara huesuda que antaño lucia unos rosados mofletes, a modo de calavera, me planteaba:

Realmente vale la pena el esfuerzo de dejar de fumar... soy consciente de que vivo al margen de la sociedad, que el malboro está por las nubes y que el año pasado tuve que superar 2 bronquitis. Pero cuesta horrores, la primera semana es fácil, el mono es físico te mareas y tienes sudor frío, pero cada día que superas es un orgullo y eso te da fuerzas para continuar. (nota: una compañera al ver mi estado de ansiedad del segundo día sin fumar me dijo, realmente estás segura de que este sea el momento adecuado para dejarlo).

Estoy en la segunda semana sin cigarrillos, y resulta que esta es peor que la primera, ya no tengo mono físico, pero mi mente me juega malas pasadas para que encienda un cigarrillo. Venga tonta sí sólo será uno, para calmar la ansiedad, que te va a pasar, cuando estas jugadas no funcionan, me monto pajas mentales para necesitar relajarme con un cigarrillo.

Esta mañana ha ganado mi mente, como una adicta, que es lo que soy e intento reformar, he buscado el paquete de malboro que sabía que tenía escondido en algún sitio de mi casa. He abierto cajones, revolviendo el interior, he mirado en los bolsillos de los abrigos de invierno (sí, soy un desastre, como anécdota decir que un día me encontré un billete de 5000 ptas en un abrigo que hacía tiempo que no usaba, llegué a esta conclusión ya que hacía tiempo que el euro circulaba con normalidad), pues eso que era bien posible que encontrase un paquete, no había cigarros pero sí muchos encendedores, de esos que cuando necesitan no encuentras.

Pero al final sí he encontrado un paquete de tabaco, estaba sin abrir, lo he tenido entre mis manos, lo acariciaba mientras analizaba la situación. Llevo 10 días sin fumar y aunque piense que sólo será uno, he de ser consciente que nunca es sólo uno. He pensado en tirar el paquete de tabaco, en regalarlo, al final he decidido dejarlo en el mismo sitio, dentro de mi bolso marrón.

Hoy no fumaré, no sé que pasará mañana o en un mes. Me centraré en hoy en acumular fuerzas para seguir diciendo no a esta terrible droga.