jueves, 15 de diciembre de 2011

de colores

Recuerdo lo sencillo que era todo tiempo atrás, cuando la enseñanza que nos llevábamos de clase era el fascinante descubrimiento de mezclar el amarillo con el rojo. Que bonita es la vida del estudiante, un amigo me comentó la otra noche que un profesor suyo le decía que era la profesión más sacrificada del mundo, puesto que un estudiante, se sacrifica mientras se dedica al estudio y cuando no lo hace se siente mal por no hacerlo. Resulta imposible ver una película tranquilamente sin que te aceche esa punzada en el estómago recordándote que deberías estar frente al libro. Después iniciamos un concurso en el que debíamos responder sinónimos de pene y ahí empezó la tortuosa noche de pensar que al día siguiente no seríamos capaces de abrir un libro.

Estudiar, eso voy a continuar con el estudio, la mezcla del fosfi amarillo con el rosa ha sacado a la luz el naranja y mis recuerdos de la infancia. Y ahora me siento culpable, qué cosas.

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